Los adolescentes
y los medios de comunicación
Amigo adolescente
te encuentras en una etapa de la vida que expresa una serie de cambios
físicos como la pubertad, psicológicos como la maduración
de capacidades cognoscitivas, sociales como la mayor integración
a las instituciones y grupos sociales, entre otros.
La etiqueta de "adolescente"
que te cataloga es una elaboración cultural que se encuentra
en sociedades sobre todo urbanas, pero que también no existe
en algunos otros contextos. Por ejemplo, en algunas comunidades rurales
los niños pasan a ser percibidos por los mayores como adultos
desde el momento en que tienen la capacidad de trabajar y de reproducirse.
Al hablar con personas
como tú, se puede apreciar que están en un estado de búsqueda
incesante de información y de vivir nuevas experiencias, tal
vez por eso es que dedican una buena parte de su tiempo a consumir música,
a ver televisión, a leer revistas y otros medios. Estos medios
que ustedes consumen por ser sus predilectos amigos son un instrumento
formidable de difusión informativa y cultural en nuestras sociedades.
Los medios de comunicación
existen desde hace muchos siglos y siempre han combinado elementos rústicos
con otros de mayor avance tecnológico. Pensemos, por ejemplo,
en el siglo XV cuando se desarrolló la imprenta de tipos móviles
por Gutemberg en Alemania, ésta invención permitió
la difusión considerable de escritos que antes estaban celosamente
guardados en monasterios, pero había gente que todavía
usaba para comunicarse las señales de humo, las palomas mensajeras,
los manuscritos y otros. En la actualidad, los medios electrónicos
se combinan con los impresos y la telemática, así como
con los graffitis de las paredes urbanas, los altavoces en barrios y
otros. En esencia, los medios de comunicación son diversos y
su acceso es cada vez más popular, aunque siempre han habido
medios que son restringidos a clases sociales pudientes y a jóvenes
impetuosos que buscan en ellos una fuente nueva de información
y valores.
Cuando un adolescente
como tú consume los medios de comunicación, éstos
te pueden brindar una orientación muchas veces clara, otras confusa
y normalmente contradictoria. Y es que, por una parte, los medios brindan
información de una cultura dominante que sugiere seguir normas,
valores y estilos de vida deseables, donde lo más típico
se encuentra en los modelos ideales de consumo que promueven los mensajes
de la publicidad. Por otra parte, también se encuentran medios
de expresión de desacuerdo, protesta y rebelión contra
el mundo, como la promoción de una cultura juvenil libre de opresiones
y reglas, capaz de salir adelante en libertad y democracia o bien siguiendo
el camino de la anarquía.
En esa búsqueda
incesante en que te encuentras y ante la oferta variada de propuestas
de los medios de comunicación, ¿qué puedes hacer
para que los mensajes que consumes puedan iluminar con fecundidad tu
mundo cambiante? ¿los medios de comunicación pueden favorecer
tu integración a las valiosas tradiciones y normas, como persona
que guarda dentro de su alma una gran energía para contribuir
a mejorar su sociedad?
Sería difícil
decir si los medios de comunicación son buenos o malos para la
salud de los adolescentes como tú. En el campo de la salud, es
común encontrar opiniones que satanizan a los medios de comunicación
por su impacto potencial en la promoción de comportamientos no
saludables entre los adolescentes y jóvenes. Se menciona que
los contenidos preferidos por los adolescentes en los diferentes medios
que consumen favorecen el desarrollo de conductas violentas, conductas
sexuales liberadas y desprotegidas, así como el consumo amplio
de tabaco, alcohol y drogas, Hay quienes, por otro lado, rescatan el
rol promotor de la salud que juegan los medios, al difundir cotidianamente
mensajes institucionales que orientan a los jóvenes hacia una
cultura que preserva el medio ambiente, valores de la familia y la sociedad,
comportamientos preventivos y otros.
Pese a esa situación,
intentaré a continuación dar respuesta, desde una postura
personal, a algunas preguntas que inquietan a adolescentes como tú
cuando dialogamos sobre los medios de comunicación en ambientes
médicos.
¿Cuáles
medios consumen los adolescentes, cuáles son los de su preferencia
y a cuáles se exponen más tiempo durante el día?
¿Los
medios favorecen el proceso educativo del adolescente?
¿Los
medios de comunicación son fuentes en las que se debe creer cuando
hablan de salud?
¿Es
mayor el impacto de los mensajes de las campañas de salud frente
al impacto de los mensajes contra la salud ?
¿Qué
tipo de espacios deberían ofrecerse a los adolescentes en los
medios para satisfacer sus necesidades de información en salud?
¿Cuáles
medios consumen los adolescentes, cuáles son los de su preferencia
y a cuáles se exponen más tiempo durante el día?
Esta pregunta me
lleva a proponer que dependerá del medio
cultural donde el
adolescente viva. Si vive en la China o en Arabia Saudita, el consumo
que hagan será bajo y estará normado por leyes y valores
ideológicos. Si el adolescente es latinoamericano su consumo
será más amplio y no estará normado más
que por controles inmediatos como el familiar. En cualquiera de estos
contextos, el ambiente cultural de los adolescentes está compuesto
por una variedad de medios de comunicación: televisión,
radio, periódicos, cine en salas, revistas, cassettes, videocassettes,
discos compactos, Internet, etc., debido a que son un grupo social heterogéneo
que conforma segmentos diferenciales de públicos para los mensajes
de los medios. La mayoría de los adolescentes los usa como parte
de una rutina selectiva y extensiva a diferentes medios.
En contextos como
el de la ciudad de Guadalajara, en México, los adolescentes tienen
niveles altos de consumo y exposición a medios electrónicos:
86% ve televisión con una media de 25 horas semanales y 82% escucha
radio con una media de 31 horas semanales. En cambio, el consumo y la
exposición a los medios impresos es baja: 36.3% lee periódicos
con una media de 95 minutos semanales y 47.3% lee revistas con una media
de 98 minutos semanales El consumo y exposición a los medios
es variable según el estrato socioeconómico y el género
(mujer o honbre) al cual pertenezca el adolescente.
La preferencia de
contenidos de los adolescentes de dicha ciudad se orienta hacia los
programas de acción, películas, melodramas y deportes
en la televisión, a música grupera y al rock en español
y en inglés en la radio, a contenidos juveniles y espectáculos
en las revistas. estas preferencias también tienen variaciones
según estratos socioeconómicos y género
¿Los
medios favorecen el proceso educativo del adolescente?
Desde una definición
amplia de la educación, los medios de
comunicación
generan una educación de tipo informal por la acción constante
de difusión informativa para su público. En tal sentido,
son agentes educativos que expresan conocimientos y valores de una cultura
a los adolescentes.
Los medios de comunicación
tienen un efecto de "agenda" sobre la población, porque
la gente habla normalmente sobre lo que se expresó en ellos.
Así, se habla sobre cualquier tema de salud en la familia, entre
amigos, en instituciones o empresas.
Por tal razón,
cuando el adolescente busca información sobre salud, los medios
masivos son una alternativa, pero también los familiares, maestros,
amigos, médicos y otros. Las fuentes interpersonales le comentarán
al adolescente muchas cosas que tomaron de los medios de comunicación.
¿Los
medios de comunicación son fuentes en las que se debe creer cuando
hablan de salud?
Los medios de comunicación
han contribuido bastante en
nuestras sociedades
a que se hable sobre el tema de la salud todos los días y donde
sea. Pienso que eso es muy positivo. Hay medios que buscan especialistas
para hablar en profundidad sobre algunos temas importantes, hacen reportajes
o notas basados en información consistente y tienen programas
con componentes educativos en salud. Hay otros medios que hablan sobre
temas de salud pero en forma improvisada y no siempre con datos precisos.
Ante esta situación, los adolescentes deben valorar la capacidad
del medio que consumen para hablar sobre salud y no creer cualquier
cosa que se diga.
Es normal que en
los diferentes contenidos de los medios se ofrezcan recetas milagrosas,
algunas formas de tratamiento, orientación psicológica
o estilos para resolver situaciones amorosas o de conflicto. Es sabido
que hay muchos jóvenes que tienden a seguir el ejemplo de sus
modelos favoritos de comportamiento (por ejemplo: locutor, personajes
de telenovela o de series, etc.) y a comportarse en consecuencia. El
problema radica en que a veces se cree a ciegas y se hace acto de fe,
sin valorar aspectos positivos o negativos de lo que a uno le proponen.
La tendencia de
los medios de comunicación es la de difundir lo que se llaman
"representaciones sociales", es decir creencias arraigadas
dentro de una sociedad ante las cuales se ha generado una actitud positiva
o negativa. Esto hizo que en los medios se haya hablado durante mucho
tiempo del SIDA como una enfermedad que es propia de los homosexuales,
las prostitutas, los drogadictos y otros seres viciosos que tendrían
modos de vida distantes a los de cualquier adolescente considerado "normal".
Esto contribuyó a que se piense sobre el SIDA desde un punto
de vista moral como "mal de inmorales" que no podría
dar a un adolescente común y favoreció comportamientos
de riesgo.
En general, pienso
que hay que estar atentos a cualquier fuente de información que
nos oriente sobre nuestra salud, pero que hay que tomar en cuenta quién
dice las cosas, en qué momento y con qué seriedad. Recuerda
que es importante dialogar también con tus padres, maestros y
amigos.
¿Es
mayor el impacto de los mensajes de las campañas de salud frente
al impacto de los mensajes contra la salud ?
Las campañas
de salud son acciones de prevención
anticipatorias y/o
correctivas en las cuales participan los sectores representativos de
las sociedades. Basadas en datos epidemiológicos, persiguen metas
de medio alcance, bajo los principios básicos de la mercadotecnia
social (segmentación de audiencias de adolescentes y producción
de mensajes para cada segmento), para diseñar, orquestar y evaluar
sus actividades, estrategias y formatos. Los roles de promoción
de esas campañas comprenden el uso de los medios para incidir
sobre el debate público en salud, el uso de mensajes de prevención
en programas de entretenimiento y la investigación de formatos
apropiados de prevención para diferentes grupos sociales.
Es corriente encontrar
en los mensajes que consumen fervientemente ustedes los adolescentes,
contenidos opuestos a los de las campañas de prevención
y a los de los programas escolares de educación sexual. La difusión
de mensajes no favorables a conductas saludables sería desproporcionadamente
mayor a los de promoción de la salud. Un ejemplo ilustrativo
de esta situación se presenta en un estudio de análisis
de contenido en el cual se halla que entre 1979 y 1989, tuvo un incremento
significativo la difusión de actos sexuales explícitos,
contactos sexuales de parejas no casadas, expresiones verbales referidas
a la prostitución y la actividad antisocial, en las series y
melodramas difundidos por las tres principales cadenas televisivas de
Estados Unidos. A la vez, la referencia a elementos de prevención
del Embarazo, Enfermedades de Transmisión Sexual y SIDA fue menor
al 5 % de la programación. Aunque el ejemplo parezca lejano,
la difusión de las series norteamericanas en países latinoamericanos
es amplia.
La amplia difusión
de contenidos contrarios a la promoción a la salud podría
llegar a amortiguar y anular, por efecto de acumulación, el impacto
de los mensajes de salud promovidos por los mismos medios y por las
escuelas. Este argumento es plausible (dentro de los límites
de la Teoría del Aprendizaje Social), si se asume que las expectativas
sobre la habilidad personal de seguir y ejecutar un comportamiento de
salud se aprenden al observar los eventos y sujetos más frecuentes.
¿Qué
tipo de espacios deberían ofrecerse a los adolescentes en los
medios para satisfacer sus necesidades de información en salud?
Considero que hay
cada vez más espacios y posibilidades
para que el adolescente
acceda a los medios de comunicación, bien como público
de un segmento específico y heterogéneo de consumidores
o bien como agente activo que se expresa como trabajador de medios o
como ciudadano a través de los medios.
Deben fortalecerse
los contenidos que hablan de la salud de los adolescentes y deben crearse
más contenidos, con diferentes formatos apropiados a la forma
de ser de los adolescentes. Los espacios están abiertos en los
diferentes medios y deben ampliarse. Tal vez el punto medular no está
en el tipo de espacio que se ofrecen a los adolescentes, sino en cómo
se brinda información para satisfacer sus necesidades.
La información
es elemento de cambio y es vital para los adolescentes. Orienta la acción
y precisa de asimilación eficiente. El exceso de información
lleva a la saturación e incertidumbre, por lo cual es preciso
difundir una cantidad de información equilibrada, bajo un enfoque
abierto y democrático que confronte diferentes puntos de vista
sobre la vida. En su búsqueda el adolescente necesita consejos
y orientación de padres, maestros, amigos, personal de salud
que lo puedan encaminar hacia modos de vida saludables. Limitar el acceso
a la información es antidemocrático y atenta contra el
derecho a la información de los individuos. La curiosidad y la
búsqueda del adolescente se puede orientar y potenciar, sea cual
fuere su condición: rico o pobre, varón o mujer, viva
en ciudades o en áreas rurales.