La vida familiar
se construye inicialmente por la unión de dos concepciones,
creencias, expectativas, hábitos y modelos educativos; los
de papá y mamá, que sabiamente y muchas sin hablar,
construyen una sola y propia que origina un sistema único
que regula casi todos los comportamientos presentes y futuros de
los cónyuges y de los hijos, en cuanto a reglas, normas,
expectativas y otras.
No se les enseña
a ser padres, cada quien aprende sobre la marcha, algunos repiten
modelos de sus propios padres, otros, consciente y deliberadamente
rompen patrones y conductas de sus familias de origen, y unos más,
aprenden a base de ensayo y error.
Todos, en algún
momento habrán cometido errores sin afán de lastimar
o dañar, es doloroso reconocerlo y aceptarlo, pero es el
primer paso para generar cambios. Nunca es tarde emprender cambios
y planificar conjuntamente un futuro para la vida familiar.
En capítulos
anteriores, se ha señalado que la familia tiene un pasado,
un presente y un futuro, que se va haciendo evidente por el crecimiento
y desarrollo de los hijos. Una de las etapas más difíciles
para toda la familia, es precisamente la adolescencia, por la cantidad
de cambios que se deben de gestar al interior de la familia, parece
que el adolescente desestabiliza todo, incluyendo a la familia.
Sin embargo, todo este proceso de aparente anormalidad es un proceso
sano que llevará a la familia a encontrar formas de relación
más maduras.
Proyecto educativo
Ahora que ha
concluido su proceso de formación en un programa de Escuela
para Padres, pensamos que podría explotar los recursos y
habilidades que usted, y toda su familia tienen, en el rediseño
de un proyecto educativo de responsabilidad creciente para sus hijos.
En el cuadro I nos permitimos sugerir algunas de las áreas
que más problemas dan y que es oportuno promover según
la edad de los hijos. Así mismo se ha considerado que existen
otras áreas importantes en las que debemos reflexionar para
un nuevo proyecto de vida familiar; el diseño de la familia,
el rescate de la persona, el frente unido y el castigo con dignidad.
Esperamos que estas reflexiones le apoyen en la labor tan importante
de ser padres y guías de sus hijos.
La familia es
ambiente más íntimo donde se forma una persona
La familia es
el contexto más íntimo en el que se desarrolla una
persona, puede ser el sitio donde se encuentre amor, comprensión
y apoyo, aún cuando falle todo lo demás, es el lugar
donde la persona puede recuperar energías para enfrentar
con mayor eficacia al mundo exterior. Este «puede ser»
depende del tipo de familia a la que se pertenezca.
La familia es
la unidad integral de la sociedad, es una de las pocas unidades
cuyas situaciones geográficas y numéricas son lo bastante
pequeñas para que todos puedan sentarse en la misma habitación
y se expresen lo que sienten y piensan. Lo que ocurre entre los
diferentes miembros es el principal determinante del ambiente que
los rodea. La familia es el sitio donde se origina lo que la gente
sabe, lo que cree y la manera como resuelve sus diferencias.
La familia nutricia
es en la que se vive con naturalidad, sinceridad y amor, en donde
sus miembros muestran sus afectos y su respeto. La familia conflictiva
es la que manifiesta ser fría, opresiva y exageradamente
celosa.
La gran diferencia
entre los dos tipos de familia es que, por ejemplo en la conflictiva,
ante un accidente sin importancia, se manifiesta una agresión
y se administran castigos inmediatos, y en la familia nutricia,
se aprovecha la ocasión como oportunidad de aprendizaje,
lo que eleva la autoestima de los miembros.
Un rediseño
de la familia
Cuando se inicia
una familia, no se recibe una preparación para la paternidad,
muchas veces se piensa que ojalá alguien les hubiera orientado
o hubieran tenido un curso, sin embargo, algunos teóricos
han señalado que no es tan favorable «preparar»
ampliamente a las personas, porque de alguna manera el enfrentar
tantas contingencias sin preparación va formando de manera
natural y sin tantas teorizaciones a una familia.
Si bien es cierto,
es recomendable que como padres se desarrolle cierta apertura para
aceptar cosas nuevas, un sentido del humor, una conciencia de sí
mismos y la libertad para ser sinceros, y esto usted, se los puede
enseñar a sus hijos en la vida cotidiana.
La información que queda incluida en el diseño familiar,
procede de las experiencias obtenidas en la familia de origen. Todas
las personas que les dieron influencia les suministraron la experiencia
que utilizan en la práctica de la paternidad.
Si no han sido
resueltos o satisfechos algunos residuos del pasado, a menudo se
convierten en parte integral de la actitud paterna. Sin darse cuenta
es muy fácil trazar planes para que sus hijos sean lo que
ustedes no pudieron ser o hacer, más no lo que ellos quieren.
Generalmente
el primer hijo es un ensayo y recibe un tratamiento distinto a de
los hijos siguientes. A través del primogénito se
descubre lo que significa la paternidad, en muchos sentidos, el
primogénito crea el contexto para los hijos que seguirán.
La educación
que se recibe en la familia le imprime a sus miembros un sentido
de identidad y se encuentra influido por un sentido de pertenencia,
de ser miembro de determinada familia. Conforme avanza el desarrollo
de la familia y de sus miembros, es necesario ir modificando las
reglas y normas que gobiernan, una familia debe ser flexible a los
cambios, ya que la rigidez propicia que en la adolescencia, los
miembros se revelen y asuman conductas que signen un riesgo para
las dos generaciones.
Como padres,
¿son conscientes de lo que están enseñando
y modelando?, ¿son congruentes con lo que dicen y hacen?.
No es raro escuchar en algunos grupos de padres que ya es tarde
para hacer cambios, pero, ya hemos dicho que la familia es una unidad
dinámica que cambia en el tiempo y espacio y que deja huellas
importantes en la personalidad del individuo que más tarde
puede reproducir en su propia familia. La mejor herencia que les
pueden dejar a sus hijos son pautas familiares abiertas y flexibles
al cambio, un clima familiar emotivo donde puedan expresar y manifestar
sentimientos negativos, de dolor y no sólo sentimientos de
bienestar.
La apertura
al cambio significa acepar errores y estar en condiciones de rediseñar
en conjunto su familia.
Antes que padres
y esposos; personas.
Muchas veces
en el rol de esposos y luego en el de padres, se pierde la dimensión
de persona con necesidades, se olvida con facilidad de uno mismo
y pareciera que la identidad de la persona se obscurece. Es importante
que cada uno se redescubra como persona que es, independientemente
de los numerosos roles que se juegan como padre/madre, esposo/esposa,
compañero/compañera, amante, hijo/hija, trabajador/ama
de casa, profesionista etc..
Hay que tener
claro que un padre o un cónyuge no podrá generar cambios
en el interior de su familia sino emerge la persona, dedíquese
un tiempo para sí mismo haciendo lo que más le agrade,
negocie con su familia cambios que apoyen sus actividades propias,
a sus hijos les gustará ver a la persona y no sólo
al progenitor.
El frente unido,
como una meta a cumplir en el proyecto de vida familiar
En casi todos
los capítulos y aún en este, se ha manejado la idea
de que el adolescente necesita desprenderse de las ligas familiares
y vivirse como una persona gradualmente independiente. Pero para
desprenderse de una autoridad, necesita tenerla.
El ejercicio
de la autoridad implica que papá y mamá estén
de acuerdo en casi todos los detalles que concierne a la educación
de los hijos. Necesitan sentarse y platicar cómo han de hacerle,
qué si se vale y qué no se vale, qué permisos
darán y cómo los darán, lo más importante
es, llegar a un acuerdo, negociar entre sí, para evitar disfunciones
que el adolescente pudiera aprovechar al máximo para lograr
lo que quiere. No subestime a sus hijos, son muy sensibles y se
dan cuenta cómo conseguir lo que se proponen.
El frente unido
implica que papá y mamá lleguen a un acuerdo con respecto
a los hijos, que dialoguen, negocien y hasta peleen, pero, que lo
que diga uno, lo respalde el otro.
La investigación
revela que la adolescencia es una etapa en la que tienden a formarse
triángulos perversos, que es la alianza secreta de dos personas
de diferentes generaciones en contra de otra, en la que generalmente,
mamá y adolescente hacen una especie de pacto secreto para
permitir conductas, salidas, omitir actos etc.. sin que papá
se entere o al revés, sin que mamá se entere.
Este tipo de
disfunciones en la estructura familiar genera un círculo
vicioso en el que se pueden agregar otras conductas disfuncionales.
Para prevenirlas, es necesario que papá y mamá formen
un frente unido que le permita al adolescente desprenderse sin problemas
de la autoridad paterna y no se atrape en un conflicto de lealtades
o en una pelea marital.
Disciplina con
dignidad
El castigo de
los hijos es una conducta casi universal que los padres ejercen
para modificar la conducta de los hijos y que aparece a edades muy
tempranas, a veces, a los recién nacidos se les quita el
alimento y se les deja sucios en la noche para que «aprendan».
Alrededor del
tercer año aparecen las primeras prohibiciones y los primeros
castigos, porque el niño comienza a ser impertinente, y a
veces, los padres castigan conductas que no debieran castigarse.
A continuación
comentaremos algunas estrategias para modificar conductas que no
dañen a la persona, pero recuerde que lo que se debe castigar
es la conducta no la persona.
* Es oportuno señalar que todo castigo daña la integridad
de la persona, por lo que es recomendable utilizar métodos
positivos, de reconocimiento y motivación.
* Si la persona
que castiga lo disfruta, la persona castigada puede aprender a evitar
la conducta castigada sólo en presencia del castigador y
constituirá un marco equivocado del poder.
* El castigo
es contraproducente si se utiliza para desfogar cólera y
puede producir respuesta más indeseadas que la que trata
de suprimirse.
* El uso excesivo
y desconsiderado puede también producir timidez ante figuras
de autoridad.
* Hay que tener
claro que la conducta que queremos suprimir debe hacerse en la primera
vez que aparece y en el momento en que aparece, no amenace o reserve
el castigo hasta que llegue su cónyuge.
* Deben evitarse
asociaciones con rasgos de personalidad; «eres un ...».
Se debe señalar que la conducta manifestada no es la más
adecuada dándo una explicación.
* El castigo
no debe ser prolongado, entre más corto es, menos daño
produce y es más efectivo.
* Debe hacerse
explícita y clara la conducta que es castigada y por qué,
además deben ofrecérse las conductas alternativas
que no serán castigadas.
A manera de
conclusión
La paternidad es una misión compleja y difícil que
tiene un gran impacto en la vida del ser humano y es una responsabilidad
compartida con otras instituciones sociales, culturales y recreativas,
que se debe de afrontar consciente y de ninguna manera arbitrariamente.
En las diferentes etapas del desarrollo de la familia, existen cambios
que ponen a prueba su solidez. En la adolescencia, la familia debe
estar abierta y debe ser flexible a los cambios, siempre con sus
fronteras y sus límites muy claros. Recuerde que nunca es
tarde para gestar cambios que procuren el bienestar psicológico
y físico de sus miembros. Reconocer errores ante los hijos
y cónyuges le harán ganar una verdadera autoridad
y sus hijos recordarán a un padre o madre como personas sabias
que supieron superar sus errores e intensificar sus aciertos. Un
nuevo proyecto de vida familiar implica estar más conscientes
de su responsabilidad, estar abiertos al cambio, al diálogo
y a la negociación con sus hijos y cónyuge.